MOZA FSR2 Formula Wheel : Prueba y análisis | Lo que valdrá realmente en 2026
MOZA FSR2 Formula Wheel: Mi opinión rápida
El MOZA FSR2 es un volante de formato F1 de 280 mm concebido como un auténtico puesto de mando, con su panel frontal de carbono de 5 mm, su pantalla táctil de 4,3 pulgadas y sus seis levas magnéticas. Lo hemos probado en una plataforma MOZA y no tiene nada que envidiar a los modelos premium del mercado. Un volante muy logrado, compatible con el ordenador a través del ecosistema MOZA. Quedan algunas reservas, desde la comodidad en sesiones muy largas hasta la ausencia de SimHub.
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Lo que nos ha gustado
- Fabricación de alta gama (carbono de 5 mm, aleación de aluminio, piel de microfibra)
- Pantalla táctil de 4,3 pulgadas, fluida y totalmente personalizable
- Seis paletas magnéticas de gran precisión con un eficaz doble embrague
- Encoders y ruedecillas de control con el pulgar, perfectos para ajustar sin soltar el volante
- Sistema de liberación rápida MOZA inalámbrico, compatible con toda la gama de bases de la marca
- Gran cantidad de controles (10 botones, codificadores, dos interruptores de 7 posiciones)
Las reservas
- No es compatible con SimHub; la pantalla solo funciona con el software MOZA.
- Perfil de llanta grueso que puede causar fatiga en las palmas de las manos durante sesiones muy largas con un nivel alto de FFB
- Etiquetas de botones impresas y no sustituibles
- Editor de paneles de control con una curva de aprendizaje exigente
- Solo el volante: sigue siendo imprescindible una base MOZA (o el Universal Hub Kit)
Ficha técnica
| Tipo | volante de Fórmula 1 |
| Diámetro | 280 mm |
| Peso | aproximadamente 1,6 kg |
| Pantalla | pantalla táctil de 4,3 pulgadas, 480p, 60 Hz, 16,7 millones de colores |
| Procesador | cuatro núcleos a 1,3 GHz |
| Fachada | fibra de carbono 3K en tejido de sarga de 5 mm |
| Carcasa trasera | aleación de aluminio de calidad aeroespacial |
| Asas | cuero de microfibra perforado |
| Palés | 6 levas magnéticas con efecto Hall, empuñaduras de carbono de 3 mm (cambio, doble embrague, DRS/KERS) |
| Botones | 10 botones retroiluminados de recorrido corto |
| Codificadores | 2 mandos giratorios y 3 ruedecillas que se accionan con el pulgar |
| Conmutadores | 2 interruptores de 7 posiciones |
| LED | 10 LED de funcionamiento en la parte superior, 6 LED RGB de señalización |
| Conexiones | sistema de liberación rápida propio de MOZA (alimentación y datos inalámbricos) |
| Compatibilidad con bases | todas las bases MOZA (R3, R5, R9, R12, R16, R21) y bases de otros fabricantes a través del Universal Hub Kit |
Un puesto de mando inspirado en un monoplaza
Estamos acostumbrados a los volantes de Fórmula 1 que lo apuestan todo por el aspecto de carbono y se olvidan de lo esencial. El MOZA FSR2 va por el camino contrario. En cuanto lo encajamos en la base, nos damos cuenta de que ha sido diseñado como un auténtico puesto de pilotaje de F1 moderno: aro de 280 mm de formato rectangular, pantalla táctil central, multitud de botones y mandos giratorios, seis levas en la parte trasera. Nada está ahí solo para quedar bonito en una estantería; todo queda al alcance de los dedos en cuanto las manos están en posición. Es esta apuesta por la funcionalidad la que, en la práctica, marca la diferencia con los juguetes disfrazados de material de competición.
Carbono, aluminio y cuero: la fabricación cumple lo prometido
Lo primero que se nota al cogerlo es su rigidez. La carcasa está fabricada con fibra de carbono 3K twill de 5 mm de grosor, y no se trata solo de un argumento de marketing: la estructura no se dobla, ni siquiera cuando se ejerce una fuerte presión sobre ella. La carcasa trasera es de aleación de aluminio de calidad aeroespacial, lo que explica el peso contenido de aproximadamente 1,6 kg para un dispositivo tan repleto de prestaciones. Las asas están revestidas de microfibra de cuero perforada, fina y agradable al tacto, que ofrece un buen agarre a la palma de la mano, tanto con guantes como sin ellos. Tras varias sesiones de uso, el acabado se mantiene intacto y el ensamblaje sigue siendo impecable. Estamos ante un objeto que transmite seriedad industrial más que la de un simple artilugio.
Solo hay un pequeño inconveniente de diseño que cabe destacar: las etiquetas de los botones están impresas y no se pueden cambiar. En un volante diseñado para personalizarse al milímetro según el juego, nos hubiera gustado poder reasignar físicamente las etiquetas. Es un detalle, pero pone de manifiesto una limitación a la hora de alternar entre varias disciplinas.
La pantalla de 4,3 pulgadas: un salpicadero propio
En el centro destaca una pantalla táctil de 4,3 pulgadas con resolución de 480p, respaldada por un procesador de cuatro núcleos a 1,3 GHz. Sobre el papel, la resolución parece modesta, pero en la práctica la visualización es nítida y, sobre todo, fluida: los datos de telemetría se desplazan sin latencia apreciable, y la pantalla sigue siendo legible incluso en plena acción. Se puede cambiar de un diseño a otro sobre la marcha mediante el software Pit House de MOZA, y ahí es donde reside la verdadera riqueza. Se puede configurar un panel de control por categoría de coche, mostrar la presión de los neumáticos en carreras de resistencia o un simple cuentarrevoluciones minimalista en carreras de velocidad.
A cambio, hay que familiarizarse con el editor de paneles, lo que requiere paciencia. La curva de aprendizaje es considerable y, en el momento del lanzamiento, la biblioteca de diseños de la comunidad sigue siendo escasa. Sin embargo, una vez que se ha dedicado tiempo a crear las propias pantallas, ya no hay vuelta atrás.
Seis paletas magnéticas y el ritual de la partida
En la parte trasera, MOZA ha apostado fuerte con un sistema de seis levas con efecto Hall, rematadas con empuñaduras de carbono de 3 mm. Dos se encargan del cambio de marchas, dos forman el doble embrague y el último par se puede programar libremente, normalmente para activar el DRS o el KERS. Las levas de cambio hacen clic con una precisión que proporciona un auténtico placer táctil, al estilo de las mejores referencias del mercado. Se encadenan las marchas con un movimiento seco y nítido, sin imprecisiones ni doble accionamiento.
Es en el momento de la salida cuando el doble embrague cobra todo su sentido. Se dosifica el punto de deslizamiento con las dos paletas grandes, se suelta al ponerse en verde y se nota inmediatamente la ventaja de contar con un sistema tan intuitivo bajo los dedos. Para quienes trabajan sus salidas en carreras en línea, es una ventaja concreta que se traduce en posiciones ganadas en la primera curva.
En la pista: ajustar sin soltar nunca el volante
El verdadero lujo del FSR2 se revela en plena acción. Cuenta con diez botones retroiluminados de recorrido corto, dos interruptores de 7 direcciones para navegar por los menús, codificadores giratorios con clic y ruedas de control para el pulgar. En la práctica, se ajusta el reparto de frenada al inicio de una secuencia rápida con una simple presión del pulgar, sin mover las manos ni apartar la vista de la trayectoria. Se corrige un nivel del ERS o un valor del ABS al salir de una curva con la misma facilidad. Al cabo de unos días, el manejo de los controles se convierte en algo natural y uno deja de pensar en ello.
Lo hemos probado todo con una base de accionamiento directo MOZA, y la combinación resulta muy acertada. La retroalimentación de fuerza se transmite con precisión a través de la llanta rígida: las diferencias en la superficie, como el paso del asfalto a la hierba, se distinguen claramente, y se nota un contacto firme en los brazos sin amortiguación parásita. La llanta no altera en absoluto la señal, simplemente la transmite.
Comodidad a largo plazo: la única reserva real
Es en las sesiones muy largas donde el FSR2 muestra sus límites. El perfil de los mandos es bastante grueso y, con ajustes altos de retroalimentación de fuerza, se puede notar cierta molestia en las palmas de las manos tras unos treinta minutos de uso continuado. No es un inconveniente insalvable en sprints o carreras cortas, donde el agarre sigue siendo cómodo, pero los aficionados a las pruebas de resistencia de dos o tres horas seguidas tendrán que adaptarse a esta forma tan voluminosa. Además, la microfibra requiere una limpieza regular para mantenerse impecable.
Compatibilidad y ecosistema: piensa en el PC
El FSR2 se acopla mediante el sistema de liberación rápida exclusivo de MOZA, que transmite alimentación y datos de forma inalámbrica, sin necesidad de cables en espiral que afeen el aspecto. Es compatible de forma nativa con toda la gama de bases MOZA, desde la R3 hasta la R21, pasando por la R5, la R9, la R12 y la R16. Para utilizarlo en una base de otra marca, es necesario recurrir al kit Universal Hub de MOZA. Se trata de un controlador diseñado para PC dentro del ecosistema MOZA: la compatibilidad con consolas depende totalmente de la base que se utilice, un aspecto que debes comprobar en función de tu configuración antes de la compra.
Otra limitación que hay que tener en cuenta: la pantalla funciona exclusivamente con el software propio de MOZA y no es compatible con SimHub. Para algunos pilotos acostumbrados a esta herramienta, se trata de una renuncia que pesa en la balanza.
Nuestro veredicto tras la prueba
El MOZA FSR2 se sitúa sin lugar a dudas en lo más alto de la gama de volantes de Fórmula. Fabricación de primera categoría, pantalla inteligente y personalizable, levas magnéticas muy agradables de usar y una gran cantidad de controles accesibles en plena acción: el conjunto forma una cabina de pilotaje coherente y gratificante. Sus defectos (comodidad mejorable en carreras de resistencia, ausencia de SimHub, etiquetas fijas) se perdonan con mayor facilidad, sobre todo porque compite directamente con modelos de referencia más caros. Para un piloto de PC inmerso en el universo MOZA, es uno de los volantes de Fórmula más logrados del momento.

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